Nala, Nalita, Nalinchi, universalizando lo particular Es inherente al humorista (o al menos se le presupone) el presentar la realidad resaltando su lado risueño, cómico o ridículo con el fin de hacer reír. Subyace a este concepto una suerte de criticismo y,…
« leer »Últimas entradas
«Todas las mujeres conciben ideas, pero no todas conciben hijos» Emilia ha escrito un cuento sobre mí. Lo sé porque, además de llevar mi nombre por título[1], define exactamente cómo soy: un lujo del corazón[2]. También sé que los resabidos machos humanos…
« leer »Hacer estallar el diccionario De gatas, perras, lobas y zorras. Así nos ha tratado la sociedad: haciendo estallar el diccionario para convertir estos hermosos vocablos en juiciosos calificativos que ponen en entredicho nuestra libertad de ser, de elegir y de estar. Alimentando…
« leer »Patriarcado divino tras el fin de la vida Hay perros en el cielo. Según un mito de la Antigua Grecia, por lo menos uno (seguro que dos) corren por el firmamento como una flecha lanzada por un arco certero. El más grande…
« leer »El silencio cómplice Reconozcámoslo. Si hay algo que nos encanta de perros, gatos y animales en general –a excepción de cuando están enfermos– es su incapacidad de hablar. Nos gusta porque el silencio que les caracteriza nos acompaña sin molestar, nos ayuda…
« leer »Una locuaz sátira autocrítica a los pioneros Hubo un tiempo y un lugar en el que los ríos –en vez de parecer fluidos turbios repletos de plásticos, latas, productos químicos y demás materia no orgánica– portaban aguas cristalinas, piedras arrastradas desde los…
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