Cuando de niña me hicieron leer el cuento de «El Principito», eso de que dentro de la serpiente había un elefante no me lo tragué ni con limonada. Tanto el tamaño como…
Leer »Nala, Nalita, Nalinchi, universalizando lo particular Es inherente al humorista (o al menos se le presupone) el presentar la realidad resaltando su lado risueño, cómico o ridículo con el fin de hacer…
Leer »«Todas las mujeres conciben ideas, pero no todas conciben hijos» Emilia ha escrito un cuento sobre mí. Lo sé porque, además de llevar mi nombre por título[1], define exactamente cómo soy: un…
Leer »El silencio cómplice Reconozcámoslo. Si hay algo que nos encanta de perros, gatos y animales en general –a excepción de cuando están enfermos– es su incapacidad de hablar. Nos gusta porque el…
Leer »Una locuaz sátira autocrítica a los pioneros Hubo un tiempo y un lugar en el que los ríos –en vez de parecer fluidos turbios repletos de plásticos, latas, productos químicos y demás…
Leer »Explicando el mito de una criatura de la salvaje espesura Los hombres –que no las mujeres– lanzan objetos a los gatos y los perros los persiguen –a gatos y gatas– hasta que…
Leer »Cuando mi vecino me vio la pata levantada en su farola, juró que me daría una patada. Yo le gruñí, desafiante. En las fiestas, volvió piripi y meó la farola mientras yo…
Leer »Nos llevamos como el perro y el gato porque somos un perro y un gato. Si fuésemos pato y cisne, nos llevaríamos como pato y cisne. Los humanos os lleváis como humano…
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