Cuando de niña me hicieron leer el cuento de «El Principito», eso de que dentro de la serpiente había un elefante no me lo tragué ni con limonada. Tanto el tamaño como la forma del sombrero eran iguales a las que coge…
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Pararse a mirar en la Era de la prisa Cada mañana, con el simple abrir de los ojos, se instala en nosotros un piloto automático que nos impulsa a levantarnos de la cama, asearnos, vestirnos, hacer café e ir al trabajo. Ese…
« leer »Nala, Nalita, Nalinchi, universalizando lo particular Es inherente al humorista (o al menos se le presupone) el presentar la realidad resaltando su lado risueño, cómico o ridículo con el fin de hacer reír. Subyace a este concepto una suerte de criticismo y,…
« leer »«Todas las mujeres conciben ideas, pero no todas conciben hijos» Emilia ha escrito un cuento sobre mí. Lo sé porque, además de llevar mi nombre por título[1], define exactamente cómo soy: un lujo del corazón[2]. También sé que los resabidos machos humanos…
« leer »Hacer estallar el diccionario De gatas, perras, lobas y zorras. Así nos ha tratado la sociedad: haciendo estallar el diccionario para convertir estos hermosos vocablos en juiciosos calificativos que ponen en entredicho nuestra libertad de ser, de elegir y de estar. Alimentando…
« leer »Patriarcado divino tras el fin de la vida Hay perros en el cielo. Según un mito de la Antigua Grecia, por lo menos uno (seguro que dos) corren por el firmamento como una flecha lanzada por un arco certero. El más grande…
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