Pararse a mirar en la Era de la prisa Cada mañana, con el simple abrir de los ojos, se instala en nosotros un piloto automático que nos impulsa a levantarnos de la…
Leer »Nala, Nalita, Nalinchi, universalizando lo particular Es inherente al humorista (o al menos se le presupone) el presentar la realidad resaltando su lado risueño, cómico o ridículo con el fin de hacer…
Leer »Patriarcado divino tras el fin de la vida Hay perros en el cielo. Según un mito de la Antigua Grecia, por lo menos uno (seguro que dos) corren por el firmamento como…
Leer »El silencio cómplice Reconozcámoslo. Si hay algo que nos encanta de perros, gatos y animales en general –a excepción de cuando están enfermos– es su incapacidad de hablar. Nos gusta porque el…
Leer »Una locuaz sátira autocrítica a los pioneros Hubo un tiempo y un lugar en el que los ríos –en vez de parecer fluidos turbios repletos de plásticos, latas, productos químicos y demás…
Leer »Explicando el mito de una criatura de la salvaje espesura Los hombres –que no las mujeres– lanzan objetos a los gatos y los perros los persiguen –a gatos y gatas– hasta que…
Leer »Catarsis y toxicidad Hay rosas por todas partes. En ramos, con espinas, solitarias o en bouquet. Son rojas como la sangre sacrificial que vertió Venus para salvar a Adonis por amor. Rojas…
Leer »Cuando mi vecino me vio la pata levantada en su farola, juró que me daría una patada. Yo le gruñí, desafiante. En las fiestas, volvió piripi y meó la farola mientras yo…
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