-¡Constantia, Constantia! -… -¡Constaaaantia! ¿Es que no me escuchas? -¡Miaaaaaaau! ¿Qué acaece Otium? ¿Por qué portas esa lengua de fuera y la cola como un remolino de Eolo? -Vengo del ágora con…
Leer »«No elimines las torceduras de tu pelo, elimínalas de tu cerebro» -¿Qué “vibra”, Sister Rastacat? –Irie[1], Mr. Dread Dog. Vengo de una nyabinghi[2] con otros felinos comunitarios y, no sé si será…
Leer »«Con el aumento de la distancia, nuestro conocimiento se desvanece rápidamente» Cae la tarde en San Marino, California. Es otoño de 1946 y, por los tonos rosáceos que pintan el cielo, todo…
Leer »«Quienquiera que ponga su mano sobre mi para gobernarme es un usurpador y un tirano» -Can-maradas, el capitalismo lo está invadiendo todo, como lo hace el olor de un buen puchero humano…
Leer »«Lo que yo no puedo ver de mí mismo, puede que lo vea el Otro» «Entro en el baño. Quiero usar el arenero. El humano que vive conmigo sale de la bañera.»…
Leer »«Todas las mujeres conciben ideas, pero no todas conciben hijos» Emilia ha escrito un cuento sobre mí. Lo sé porque, además de llevar mi nombre por título[1], define exactamente cómo soy: un…
Leer »«La lucha misma hacia las cumbres basta para llenar el corazón de un hombre» «La bocanada de humo que sale de mi boca asciende nublándome la mirada, apropiándose de la estancia, impregnándolo…
Leer »«El biopoder no es ya el poder de dar muerte, sino el poder de hacer vivir y dejar morir» «Embalsamados, amaestrados, dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, fabulosos, que…
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