«No poseo nada y no soy poseído por nada»
–¡Miau! ¡Pero a quien tenemos aquí! Un inmenso placer verte, Autarkeia.
–¿De verdad, Parresia? ¿Aún estamos a vueltas con esto del placer? Placer es el que siento yo estando conmigo misma.
–Lo sé, lo sé. Solo es una forma de maullar, galé[4]. ¡Quién necesita nada de fuera cuando la riqueza está en el interior! Yo necesito muy poco, y lo poco que necesito, lo necesito muy poco[5]. A mí con pasarme la lengua de vez en cuando para limpiarme el pelaje, buscar el sol o la sombra según me convenga y usar el primer jardín que encuentre para hacer mis cosas, ya me basta. Cuando tengo hambre, busco comida, si tengo sed, agua limpia y si estoy receptiva para la cópula maúllo al máximo. Toda esa codicia helénica escapa a mi entendimiento.
–Bueno, ya sabes lo que dice Epicuro: Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco.
–¡Vaya! Desconocía que el de Samos estaba en nuestra línea. Está bien saber que hay otros humanos, además de Antístenes y Diógenes Laercio[6], que siguen nuestra forma de vivir. Y hablando de esto… ¿sabes lo de Hiparquía y Crates?
–Quienes, ¿los humanos esos que viven cómo perros? ¡Me encantan!
–Pues agárrate la cola: ¡Se casan!
–¿En serio? Yo creía que estos cínicos predicaban una vuelta a la naturaleza, que se desvinculaban de los roles sociales establecidos que los domestican culturalmente y que buscaban la felicidad en su autonomía.
–Y lo seguirán haciendo, ¡pero en pareja!
–¿Se supone que es otra de sus excentricidades?
–Más o menos. Dicen que lo suyo va a ser kynogamia, un “matrimonio de perros”, algo básicamente pedagógico por lo que ambos se comprometen a vivir según los postulados del cinismo. A mí me parece tan radical como la actitud de nuestra galé Anaídeia[7].
–Desde luego, la idea no va a dejar impasible ni a Apatheia[8]. ¡Cuanto admiro a esa galé!
–¡Miau! Por ahí viene Adiaphoria, la perra que va con Hiparquía y Crates.
–Por favor, no le digas lo del placer…
–¿Todo bien, Adiaphoría?
–Bueno.
–¿Contenta por el matrimonio?
–Me da igual.
–Lo celebraréis con nada ¿no?
–Supongo
–Pues ¡qué felicidad!
–La verdad es que me es indiferente.

[1] Principio del cinismo que aboga por la libertad de expresión radical.
[2] Autosuficiencia. Es la actitud y objetivo de la vida de un cínico.
[3] Actitud de indiferencia.
[4] Gata
[5] Diógenes de Sínope.
[6] Antístenes, discípulo de Sócrates, decidió predicar su filosofía mediante la práctica. Diógenes de Sínope, apodado “El perro” fue discípulo del anterior y primer cínico “puro”.
[7] Actitud irreverente ante la vida.
[8] Actitud de impasibilidad ante los sucesos externos y emociones internas.

