Brigitte Bardot: Y Dios creó a la mujer… para ayudar a los animales

Fotografía en blanco y negro de Brigitte Bardot dormida en una cama junto a un perro, que permanece despierto y alerta a su lado.

Un legado de lucha, carne y pieles

El pasado 28 de diciembre, la comunidad animal perdió a una de sus más firmes defensoras. Una mujer polifacética, hecha a sí misma y capaz de redefinir conceptos como belleza, fragilidad y compromiso. Una mujer, polémica y controvertida, que rompió las normas morales establecidas para hacer uso de su identidad individual: Brigitte Bardot.

Porque sí, aunque Micheline Bernardini (1927) fue la primera en lucir un bikini, Brigitte lo popularizó en la conservadora década de los cincuenta creando un nuevo estándar de belleza en el que la mujer se empoderaba de su propio cuerpo. Pero claro, en un mundo construido, dirigido y pensado para el disfrute masculino, no tardaron los hombres en querer explotar la carne de la Bardot. Tal vez por ello, tras veinte años de digna “Mocatriz” a la que no se le confería el espacio que merecía, Brigitte decidió coger las pieles que ceñían su talento, aparcar la pesada fama, y continuar su lucha.

Una lucha que había comenzado en los sesenta denunciando los horrores en los mataderos franceses, continuado con las incendiarias protestas contra la caza y comercio de pieles de foca en Terranova, y alcanzado la abierta oposición a la industria cosmética que experimentaba sobre perros y primates. En el 86 nacerá la Fundación que lleva su nombre (FBB), un espacio en el que se rescata, se acoge y cuida a diversos especímenes; se investiga y divulga contra el maltrato animal; y una base de operaciones desde la que la Bardot siguió denunciando el comercio de carne de perro en Corea del Sur, la tauromaquia como práctica cultural, la explotación animal en los circos y la eutanasia injustificada de lobos y conejos en Francia e Italia.

Su posición ultraderechista -fue acusada de islamofobia, homofobia e incitación al odio, criticó los matrimonios interraciales y algunas propuestas feministas- empañaron el final de su biografía. Tal vez Brigitte tuviera un desapego a la humanidad por la crueldad ilimitada que esta profería hacia los animales. Tal vez veía en los seres humanos a los constructores, directores y pensadores de un mundo creado para su propio disfrute a expensas de los demás seres sintientes. Tal vez; aunque no sabemos si esto la redime.

Brigitte Bardot sonriente sostiene a un perro en brazos junto al maletero de un coche, en una escena en blanco y negro de ambiente cinematográfico.

Lo que sabemos es que el pasado 28 de diciembre nos dejaba Brigitte Anne-Marie Bardot (1934-2025), una mujer cuyo legado es el de una belleza que llena la pantalla pero que emana de un corazón sensible a otras especies. Una mujer que supo reconstruir su fragilidad intrínseca para convertirse -en palabras de Simone de Beauvoir (1908-1986)- en “icono de la libertad”. Y una mujer que hizo del compromiso, praxis, luchando del lado de los animales, financiando su causa vendiendo sus joyas y propiedades, haciéndose vegana, poniendo al límite la moralidad para con las otras especies. Lo que sabemos -parafraseando el título de su película más mítica- es que Bardot fue una “mujer creada por Dios” para ayudar a los animales.

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