«Su olor después de la lluvia», de Cédric Sapin-Defour

Presenciar el presente

«Ubac me indica que restregarse es más sutil. Su hocico terroso, sus orejas mugrientas, las clonías de sus costados le cuentan los misterios, el miedo, la muerte, los corros de brujas. Yo solo huelo la rosa o la boñiga, solo oigo el silencio o el estrépito, solo veo lo visible. Cómo me gustaría poseer su gramática de los matices; espero que el amor humano que siento por él y todas mis atenciones no le resten ninguno de sus conocimientos. Estos paseos me horizontalizan y me recuerdan cuál es mi lugar exacto: un ser vivo entre los demás. Ya está bien de honores. Me sitúan a ras de la tierra, del cielo, de la timidez de los árboles, me asilvestran, me ensucian el pelo, me arañan la piel y me rompen los pantalones. «No somos salvajes», dicen los presumidos instruidos. Si supieran…»

Presenciar el presente. Fundirse con el entorno atrapando el instante en el fondo del pecho para luego, con un suspiro, soltarlo y dejar espacio para el siguiente. Habitar la vida. Mindfullness. Esta es la sensación que nos transmite Cédric Sapin‑Defour (1975) en sus vivencias con Ubac, un boyero de Berna. Una sensación convertida en una obra, Su olor después de la lluvia, donde el profesor, alpinista y escritor rescata cada presente recopilado en su diario, perfilando la experiencia racional y emocional que vivió junto al can.

Naturaleza, búsqueda de las esencias, emocionalidad visceral. Apertura y abrazo a la animalidad constitutiva de todo ser humano, tejido en una prosa poética emocionalmente hermosa que roza la experiencia fenomenológica. Esto y más es Su olor después de la lluvia, una lectura que podemos regalar, pero sobre todo regalarnos si somos de esas personas que quieren presenciar el presente.

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