Gatos vikingos

Lo felino en la cultura nórdica

Habría sido difícil entender las hazañas marinas vikingas sin el concurso inestimable de sus compañeros felinos. Entre las provisiones que guardaban en sus drakkars, correteaba un gran número de gatos, para dar buena cuenta de ratones y ratas. No es de extrañar que, en la mitología nórdica, estos fueran considerados también guardianes contra los espíritus malignos, y portadores de buena fortuna, especialmente asociados con la diosa Freya, diosa del amor, la fertilidad y la guerra, quien, a menudo, era representada en un carro volador tirado por dos gatos mágicos. A través de esta asociación con Freya, los gatos eran considerados sagrados y se creía que traían bendiciones y protección a aquellos que los trataban bien. También el dios Thor aparecerá en un curioso episodio felino, en el que fue incapaz de levantar del suelo a un gato común, que estiraba increíblemente su cuerpo sin dejar de tener sus garras aferradas al suelo.

En general, en la cultura nórdica, se atribuyó a los gatos un papel beneficioso y fueron vistos como protectores de hogares y embarcaciones. Los felinos que adornaban barcos y edificios garantizaban viajes seguros, protegiendo a las personas contra las fuerzas malignas. La presencia de un gato además simbolizaba fuerza, agilidad y adaptabilidad, cualidades muy valoradas por este peculiar pueblo navegante.

A continuación, os proponemos algunos objetos que nos recuerdan ese papel privilegiado del gato en la cultura vikinga; desde la talla de un vagón, repleta de gatos, hasta una pequeña figurita con forma de minino, una empuñadura de espada o un adorno de caballo. La variedad y simpatía de las formas llama poderosamente la atención en todas ellas… que las disfruten.

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