Una pausa con Matisse

Tomarse un respiro

Las últimas semanas están siendo agónicas. A la inquietud, que vive el mundo, al horror de la guerra y el conflicto, y a la experiencia continua de las posturas patrias irreconciliables, en una perpetua guerra civil dialéctica, que dura ya casi 50 años, oponemos hoy desde el Catanddogtank, un momento de pausa.

Nos hemos sentado en nuestro sillón favorito, ése que se halla cada vez más envuelto por los cerimanes, y nos hemos propuesto firmemente descansar.

Matisse y su perro
Matisse y su perro

En cuanto Raudi nos ha visto, se ha lanzado de un brinco sobre nosotros y se ha acurrucado en nuestras piernas. No perdona. Desde que Pierre y Alexina se marcharon de viaje de novios, parece que él también ha encontrado su lugar. El aire de Niza le hace bien y este oficio de la pintura parece relajarle más que la idea de andar pendiente del estrés de un matrimonio joven e inquieto. Parece incluso que hasta su cambio de nombre – antes, se llamaba Rowdy – le ha sentado como un nuevo nacimiento. Ha conseguido, además – y eso es mérito suyo – que este Henri consiga por fin pasar de pintar gatos, a tomar el tema de los perros como un propósito mayor.

Y aquí estamos sentados, repanchingados, definitivamente tranquilos; aguardando el fin de semana, en el que  
– Esta vez, sí – hemos hecho el firme propósito de no hacer nada.