Cada vez somos más
Cada vez somos más los humanos que estamos concienciados, sensibilizados y comprometidos con el resto de los animales. Más los que donamos, amadrinamos y apadrinamos. Más los que rescatamos, adoptamos y nos implicamos en la difusión de casos y causas que tienen que ver con sus derechos aún no reconocidos. Más los que asumimos, tal y como nos corresponde, el rol de alimentar, asistir y preservar la seguridad de los gatos comunitarios y los que hacemos voluntariado en perreras, gateras y refugios. Cada vez somos más.
Cada vez somos más los humanos que hemos dejado de “tener” animales para convivir con ellos. Más los que viajamos con ellos, los que adaptamos nuestras rutinas a sus necesidades y los que preferimos llevárnoslos a todas partes antes de dejarlos en casa. Más los que nos beneficiamos del afecto mutuo, del aprendizaje recíproco y de la bendita compañía silenciosa. Más los que vemos en otras especies, seres que se merecen tener una vida tan digna, como la que reclamamos para nosotros. Porque es precisamente por eso, por estar dotados de vida, que todos merecemos respeto, empatía y dignidad.
«Yo también lo habría hecho», es una de las frases que más ha aparecido en redes sociales como reacción a los dramáticos sucesos acaecidos en Sayalonga (Málaga), tras el desbordamiento del río Turvilla. Una frase que, lejos de sonar hipócrita, impostada o irrespetuosa; nos resuena porque en ella se reúne la grandiosa sencillez de una emoción compartida y el instinto atávico de proteger a los seres que más queremos. «Yo también lo habría hecho» nos parece una llamada a la empatía hacia los animales que, como Rizza, necesitan sentir la seguridad de una presencia referencial; a la vez que una muestra de respeto hacia quienes asumen cotidianamente, con voluntad y afecto, ese rol como referentes. «Yo también lo habría hecho» es un lugar de reflexión, una pregunta cuya respuesta nos posiciona ante nosotros mismos y ante el mundo; porque, detrás de ese «Yo también lo habría hecho» hay una convicción moral individual cada vez más extendida -porque cada día somos más-. Es la convicción de quienes sienten que, independientemente del número de patas, plumas, picos o aletas, una vida es una vida.
Por eso, ese «Yo también lo habría hecho», nos parece el mejor tributo hacia aquellos que salvan vidas cotidianamente y un sentido homenaje a quien protegió con la suya la dignidad de la pequeña Rizza.


