Bob Dylan, un Nobel jugando con… gatos

Escena de Bob Dylantocando el piano con sombrero negro mientras canta al micrófono; a su lado, un gato esfinge también lleva un sombrero similar sobre el piano.

Rescatando el espíritu radiofónico de los 50

Fotografía de Bob Dylan joven sentado con gesto serio sosteniendo un gato gris en brazos, con ropa formal y un fondo interior desenfocado.

Enciendes la radio y el mundo se abre ante ti como una flor en plena primavera. Una voz femenina -tenue, nocturna, poética- introduce el programa. Sobre el archiconocido mood de la Pantera Rosa, seca y grave, autoritaria pero casual, brota la voz de Bob Dylan (1941) enhebrando frases al más puro estilo de los Dj´s de las radios clandestinas de los años 50. Sin embargo, estamos en 2008 y el futuro premio Nobel saca una cita anónima que justifica el tema a tratar en la próxima hora: “De todas las criaturas de Dios, solo hay una que no puede ser esclavizada con una correa: el gato”. Y los define -con una ironía melancólica-: “esas criaturas verdaderamente crepusculares que se acurrucan en tu regazo y te ignoran”. Pero Dylan no se hace ignorar -nunca lo hace- y se empeña en jugar con ellos -sin molestarles-, de la forma en que mejor sabe jugar: cosiendo palabras.

Enumera entonces a los caprichosos (“faddy cats”) magnates (“fat cats”), ladrones ágiles (“cat burglars”) que, sin titubeos (“no pussyfooting around”), revelan secretos (“let the cat out of the bag”). Y lo genial (“the cat’s meow”) es que, en apenas dos minutos, nos incita a rascar (“stretch”) una siestecita (“cat nap”) meciéndonos con un ronroneo gutural en el que estamos invitados a seguir sintonizados.

Y lo que sigue durante la siguiente hora es el segundo juego al que Dylan mejor sabe jugar: el de la música. “Three Cool Cats” de The Coasters, “Tom Cat Blues” de Cliff Carlisle o “Leave My Kitten Alone” de Little Willie John, sonarán en nuestra radio mientras el Dylan-locutor intercala anécdotas sobre los músicos, los clubes de jazz de la época, e historias y mitos que rodearon a unos y otros. Porque en el argot musical del beat y el jazz, “gato” refiere precisamente a los intérpretes; uso que el propio Dylan ha ido introduciendo en sus composiciones a lo largo de décadas de infatigable creatividad y que aquí explota en todas sus posibilidades.

Así que, si quieres dejarte “engatusar” por este juego felino, enciende la radio, sintoniza el episodio “Cats” de Theme Time Radio Hour, y deja que el mundo se abra ante ti como una flor en plena primavera o como un ovillo de lana lanzado en los maullidos del tiempo.

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