Una pequeña e-lección de historia
En 1889, durante el Congreso Obrero Socialista de París, la II Internacional decidió establecer el 1 de mayo como día universal de lucha y homenaje al proletariado. Configura esta categoría toda persona asalariada; es decir, toda aquella que ha de vender su fuerza de trabajo para poder vivir, al no poseer ni el beneficio directo de lo que produce ni los medios de producción para hacerlo. Esta falta de control es la causa directa del extrañamiento del ser humano respecto a su actividad; lo que viene a denominarse alienación según la terminología del socialista Karl Marx (1818-1883) y el anarquista Mijaíl Bakunin (1814-1876). Consideran ambos que el trabajo en sí es fuente de realización humana, pero que únicamente cobrará su sentido absoluto en un sistema descapitalizado; en una sociedad libre. En ella, el trabajo podrá convertirse en creatividad, expresión de la esencia humana y fundamento de la cooperación entre iguales, según uno; y actividad voluntaria, colectiva y espacio para la realización personal, según el otro.
Han pasado más de 150 años desde la redacción de “El Capital” (1867) y “Estatismo y anarquía” (1874) y las afirmaciones de ambos teóricos han quedado en el territorio de la utopía. La realidad de un capitalismo neoliberal globalizado marcado por la especulación financiera, la digitalización de los procesos y las relaciones, y la concentración del capital transnacional en pocas manos, nos mantiene enganchados a la lógica producción-consumo. La vida rápida, la creciente contaminación, una alimentación que no nutre y un individualismo feroz que olvida el vocablo “empatía”, son las gotas que conforman el océano de alienación cotidiano. Pero aún quedan islas.
Este 1 de mayo, Cat&Dog Tank quiere felicitar a todas las personas trabajadoras, y en especial a aquellos hombres, pero sobre todo mujeres, que, voluntariamente, cuidan cada día de las colonias de gatos comunitarios. A aquellas que, cooperando entre iguales, limpian gateras y perreras, pasean canes y aportan, con su trabajo, un grano de arena para que la isla crezca. A aquellas que usan su creatividad para conseguir ayudas económicas, difundir adopciones, y salvar a perros y gatos víctimas del capital. A aquellas que, colectivamente, queremos convertir nuestro utópico sueño de una realidad más democrática hacia los animales en algo más que palabras ahogadas por el océano.
En temas de voluntariado, tenemos los medios de producción y la posibilidad de disfrutar del producto de nuestro trabajo, sin tener que vendernos. Elijamos ayudar porque esta pequeña elección puede cambiar la historia.


