Cuando todavía hay tiempo

Detener el abandono vacacional

Aún es mayo. Los más adelantados ya han planificado las vacaciones, pero la gran mayoría, sigue pendiente de sentarse un rato tranquilo a empezar a prepararlo todo. El orden convencional de este tipo de decisiones suele ser: primero dejamos volar la imaginación y los deseos, luego organizamos rutas, alojamientos y excursiones y, con frecuencia, sólo después, pensamos cómo encajar a nuestro gato o nuestro perro en ese conjunto. A partir de ahí, nuestros planes necesitan cuadrarse con los planes de nuestro hermano o nuestra cuñada, para poder dejar al animalito, cosa que no siempre es sencilla, a buen recaudo, diez, quince, veinte o hasta treinta días allí aparcado. En ocasiones, sólo el dinero salva el match-ball de una familia que, de pronto, desaparece al completo para el descanso estival, y así, el gato o el perro acaban en un hotel de animales, con más o menos pena, por la falta de sus dueños. No obstante, a veces, no hay encaje y los cabezas de familia han de elegir entre el merecido descanso programado y los deberes implícitos a la posesión de un peludo. El desenlace lo sabemos y su gravedad puede intuirse con claridad en el estudio El Nunca lo Haría 2023, publicado por la Fundación Affinity (https://www.fundacion-affinity.org/observatorio/infografia-el-nunca-lo-haria-abandono-adopcion-perros-gatos-espana-2023 ), que arroja la idea de que el 43% de los gatos y el 35% de los perros, de los 288.000 miembros de ambas especies,  que fueron abandonados en 2022, sufrieron este azote entre los meses de mayo y agosto… Más allá de lanzar un agónico discurso moral (muy merecido, por otro lado), querríamos llamar a todas y a todos a planificar su descanso veraniego teniendo en cuenta, desde el minuto 1, la variable animal, cada vez más constante en nuestras familias.

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