«Island in the sun», de Weezer

¿Boda o vacaciones con animales?

Es verano y, además de sol y calor, fútbol, tenis y ciclismo, interminables siestas, fiestas y ansiados conciertos, estaciones, aeropuertos y demás; se multiplican las celebraciones de uno de los actos sociales más arraigados entre los seres humanos: los matrimonios. Y es que, desde que las primeras civilizaciones agrícolas de Mesopotamia, Egipto, China e India institucionalizasen la unión de pareja hace cinco mil años, han sido millones y millones las personas que han pasado por este ritual, bien sea por obligación, bien por libre elección. Casarse puede ser sinónimo de estabilidad o madurez, una estrategia de supervivencia económica o el paso previo a conformar una familia en su forma más “tradicional”. También (y por supuesto), puede significar el consenso escrito de fidelidad ad infinitum y la expresión del amor recíproco: ese que -inconsciente, imparable, imperecedero- nos empuja a adherirnos a otro ser para crecer caminando juntos. Ese amor que se convierte en un espacio intangible, pero emocionalmente real, como una isla en el sol. Ahora bien, ¿necesitamos el matrimonio para alcanzar esa isla? Weezer entendió que no.

Hace 25 años, el 16 de julio de 2001, Rivers Cuomo (1970) y los suyos lanzaron “Island in the sun” como sencillo de su tercer trabajo (Green álbum). El texto, que parece evocar un verano pasado o más bien uno idílico que está por venir; refleja, sin embargo, la oscuridad propia del que está atrapado en el oscuro invierno de la adicción, no viendo más futuro que el depositado en la esperanza de unas “vacaciones”. Jugando con esa dualidad luz-sombra, los Weezer apostaron por un videoclip promocional en el que los clichés de una boda perfecta -ese amor recíproco que es espacio intangible, y por tanto isla- se vinculase con una escapada donde dejar definitivamente atrás el pasado para construir un futuro mejor. Pero no les convenció.

Los ejecutivos de la MTV no tardaron en fichar a Spike Jonze (1969) para la elaboración de un nuevo video, convirtiéndose enseguida en el más conocido de la banda. En él, Rivers, Brian y Pat interactúan con cachorros de perros, gatos, ardillas, tigres, panteras, simios y hasta un osezno. La emotividad de la letra, la cadencia de la música, la hibridación con el resto de animales y un entorno privilegiado (una colina de Los Ángeles) evocan, ahora sí, ese lugar desde el que volver a empezar. Ese remanso de tranquilidad para el tormento interior; ese mundo pausado en el que se está cuando estamos de vacaciones: esa idílica isla en el sol que, muchas veces, solo la compañía de los animales nos puede dar.

Pero los Weezer no solo vinculan a los animales con el descanso, la armonía y el bienestar. En el video de “Undone (The Sweater Song)”, la manada de perros simboliza el desorden interior que brota cuando una persona se desmorona; en “I want a dog”, el can funciona como deseo de compañía estable, amor incondicional y salvaguarda ante la incapacidad de relacionarse con otros seres humanos; y Sidney, un perro adoptado en Florida, protagonista de algún videoclip e imagen de la portada de Raditude (2009), evoca esa sensación de euforia que podemos sentir al escuchar a Weezer (y otras tantas bandas) en directo.

Así que, este verano, elijáis unir la reciprocidad de vuestro amor en una boda, disfrutar de las vacaciones con vuestros animales, ninguna de ellas o ambas; desde Cat&Dog Tank os deseamos de corazón que encontréis esa “isla en el sol”. Y si alguien está pasando por un periodo en el que la oscuridad parece inundarlo todo, siempre podéis echar mano de esta joya que va a cumplir 25 años, y dejaros iluminar por su optimismo.

PD: Si os aburrís, podéis buscar el gato escondido en la portada de Raditude.

Deja una respuesta

Your email address will not be published.