lecciones de vida del gato de Cheshire, de Lewis Carroll

Un guía para el País de tus Maravillas

Toda aventura requiere un primer paso. A veces implica cambiar de ciudad o de trabajo; otras simplemente levantarte de la cama o salir a la calle, decir un “sí” o un “no”, escuchar para poder entender o iniciar una conversación con una persona desconocida. O… ¿Qué tal hablar contigo mismo? Sí, contigo.

Tal vez puedas preguntarte si de verdad quieres ponerte esa máscara que usas cada día para impresionar a los demás. También si quieres soportar ese instinto de liderar, de tener que ser el mejor, solo porque te han dicho que eso es lo que se espera de ti. Quizás si te escuchas con sinceridad y dejas que sea tu necesidad la que guíe tu comportamiento, tendrás una oportunidad para sentirte más tú. Tú con tus deseos, tus emociones, tus defectos y virtudes. Tú con tu imaginación: la única arma en la guerra con la realidad.

Porque es demasiado ingenuo quien cree que la vida es inocente y divertida. Si todos se ocuparan de sus propios asuntos, el mundo iría mucho más rápido de lo que lo hace. Pero eso no ocurre. Las personas, al contrario que los animales, os olvidáis de lo importante porque andáis con prisa. Pero ¿sabes?: la prisa genera desperdicio; por eso rara vez me apresuro. Claro, si un hurón estuviera a punto de subirme el vestido, saldría corriendo. Esto es algo instintivo ¿no? Pero no el instinto de antes, el de liderar; más bien el de sobrevivir. Aunque, claro, si vemos a un hurón también podríamos ser más humildes y tratar de comprender cuáles son sus motivaciones. Ser empático ¿sabes? Porque tal vez él, como nos ocurre a todos alguna vez, se haya perdido. Fíjate que yo sabía quién era esta mañana, pero he cambiado varias veces desde entonces y eso, que se llama crecer, a algunos les hace perder el norte. ¿Loco? Yo no estoy loco; mi realidad simplemente es diferente a la tuya, aunque todos los animales somos más iguales de lo que pensáis porque buscamos lo mismo: nuestro camino. Está claro que solo unos pocos lo encuentran, algunos no lo reconocen cuando lo hacen, y algunos… nunca quieren hacerlo. Lo bueno es que si no sabes a dónde vas, cualquier camino puede llevarte allí. Mientras tanto, recoge lo que puedas y úsalo con sabiduría. Y si lo que pretendes es llegar a la cima, agárrate a esta roca y agárrate a ti mismo. Atraviesa el tiempo, abre puertas y ventanas llamando siempre que haya alguien al otro lado, o derribándolas si alguien las ha interpuesto para frenarte. Utiliza tus recursos, tus vivencias y transforma los aprendizajes para seguir caminando. ¿Qué no te ves capaz? He aquí un acertijo: ¿Cuándo es un mazo de croquet como un palo de billar? Te lo diré: ¡Cuando quieras que sea! Porque, aunque seamos incapaces de gobernar aquello que ocurre más allá de nosotros, lo que sí podemos hacer es incidir sobre nuestra manera de interpretarlo. ¿No te parece este el inicio de una gran aventura? ¡Pues da el primer paso!

Una última cosa. Cuando hayas entendido esta escritura, tírala. Si no puedes entender esta escritura, tírala. Insisto en tu libertad. Y recuerda: todo tiene una moraleja, si puedes encontrarla. Y si no ves la salida pues… ¡persigue al conejo!

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